Edward Bach, médico y bacteriólogo: los nosodes intestinales

Mucha gente conoce a Edward Bach solo por las flores, pero antes de eso tuvo una carrera científica muy seria como bacteriólogo. Esta etapa es clave, porque ahí empezó a gestarse su forma de pensar la salud y la enfermedad. Te contamos qué hizo en el laboratorio y por qué los nosodes intestinales fueron un paso fundamental en su recorrido.

El médico que se metió en el laboratorio

Después de graduarse de médico en el University College Hospital de Londres en 1912 y obtener el Diploma de Salud Pública en Cambridge en 1914, Bach se volcó a la bacteriología y la inmunología. No se quedó solo con la consulta: quería entender qué pasaba a nivel profundo en el cuerpo de las personas enfermas.

Trabajó en varios hospitales importantes de Londres, como el University College Hospital y el National Temperance Hospital, donde fue ganándose una reputación sólida en el ambiente médico.

La intuición de la flora intestinal

El gran aporte científico de Bach fue relacionar la flora intestinal con las enfermedades crónicas. Para la época, era una idea bastante adelantada. Él notó que ciertas bacterias del intestino estaban presentes de manera distinta en personas con problemas de salud crónicos, y se preguntó si ahí no había una pista importante.

Hoy, con todo lo que sabemos sobre el microbioma, esa intuición suena casi profética. Bach estaba apuntando, mucho antes que la ciencia mainstream, a la conexión entre el intestino y la salud general.

Los siete nosodes intestinales de Bach

A partir de esas investigaciones desarrolló los famosos siete "nosodes intestinales de Bach": preparados elaborados a partir de bacterias intestinales que se usaban con fines terapéuticos. Estos nosodes tuvieron muy buena recepción y se siguieron usando incluso después de que Bach cambiara de rumbo.

Más adelante, en el Royal London Homeopathic Hospital, los reformuló según los principios de la homeopatía, muy influido por las ideas de Samuel Hahnemann. Ese cruce entre su rigor bacteriológico y la mirada homeopática terminó siendo decisivo.

De los nosodes a las flores

Lo curioso es que en esta etapa Bach ya empezaba a clasificar a sus pacientes no tanto por la enfermedad, sino por el tipo de personalidad y el estado emocional. Notó que personas con caracteres parecidos respondían parecido a ciertos nosodes. Esa observación fue, sin que él lo supiera del todo todavía, el puente directo hacia las flores de Bach y su sistema de esencias florales.

Por eso, aunque parezcan dos mundos distintos, el bacteriólogo y el creador de las flores son la misma persona siguiendo una misma búsqueda: encontrar la raíz emocional de la enfermedad.

P: ¿Qué son los nosodes intestinales de Bach?
R: Son siete preparados terapéuticos que Edward Bach desarrolló a partir de bacterias de la flora intestinal, durante su etapa como bacteriólogo.

P: ¿Bach fue un científico reconocido?
R: Sí, tuvo una carrera seria en bacteriología e inmunología y trabajó en hospitales prestigiosos de Londres.

P: ¿Qué relación hay entre los nosodes y las flores de Bach?
R: En los nosodes Bach empezó a clasificar pacientes por personalidad y estado emocional, una idea que luego desarrolló por completo con las flores.