El método del sol y el método de hervido, explicados paso a paso
Una de las cosas más curiosas de las flores de Bach es cómo se preparan. El Dr. Edward Bach no usaba máquinas ni procesos complicados: usaba dos métodos sencillos, casi artesanales, que respetan los tiempos de cada planta. Hoy te los explicamos despacio, para que entiendas la diferencia entre uno y otro.
Por qué hay dos métodos y no uno solo
Bach se dio cuenta de que no todas las flores florecen igual. Algunas aparecen en plena primavera y verano, bajo un sol fuerte; otras florecen temprano, en árboles, o en épocas con menos luz. Por eso desarrolló dos formas de capturar la energía de cada planta: el método del sol y el método de hervido.
La idea de fondo siempre es la misma: transferir al agua la cualidad de la flor. Lo que cambia es la manera de hacerlo según la naturaleza de cada planta.
El método del sol, paso a paso
El método del sol, también llamado solarización, es el más conocido. Se usa para las flores que florecen en primavera y verano, esas que se llevan bien con el sol fuerte.
El procedimiento es así: se toma un bol de vidrio limpio, se llena con agua de manantial y se colocan las flores recién cortadas flotando en la superficie, cubriendo todo el agua. Después se deja el bol al sol directo durante varias horas. La luz solar va impregnando el agua con la cualidad de la flor. Al terminar, ese líquido se filtra y se convierte en la base de la esencia.
El método de hervido, paso a paso
El método de hervido, o cocción, está pensado para las flores y los árboles que florecen temprano en el año o que no reciben tanto sol. En estos casos, la solarización no alcanza, así que Bach recurría al calor.
Acá se cortan ramas con sus flores y se hierven en agua durante alrededor de media hora. Una vez que se enfría, el líquido se filtra para separar el material vegetal. Ese agua tratada por hervido cumple la misma función que la solarizada: queda como base de la esencia floral.
Cómo elegir uno u otro
La regla es bastante intuitiva. Si la flor florece en pleno verano y le gusta el sol, va por el método del sol. Si florece temprano, en árboles o con menos luz, va por hervido. Bach observaba cada planta y elegía el camino que mejor respetaba su naturaleza.
Lo hermoso de todo esto es la simpleza. Sin química complicada, solo agua, sol o fuego, y plantas. Un sistema pensado para estar al alcance de cualquiera.
Detalles que Bach cuidaba en cada preparación
Aunque los métodos parezcan simples, Bach les ponía mucha atención. El agua de manantial no era un capricho: buscaba la más pura posible, lo menos intervenida. El bol de vidrio tampoco era casual, ya que evitaba materiales que pudieran interferir con la transferencia de la cualidad de la flor.
En el método del sol, además, importaba el momento del día y la calidad de la luz. Un día nublado no servía igual que uno despejado. En el de hervido, el tiempo de cocción y la limpieza del material vegetal también pesaban. Eran gestos sencillos, pero hechos con cuidado.
Por qué estos métodos siguen usándose hoy
Lo notable es que, casi un siglo después, las esencias se siguen preparando con los mismos dos métodos que ideó Bach. No hicieron falta máquinas sofisticadas ni procesos industriales para mantener viva su propuesta.
Esa permanencia dice mucho de su visión. Bach no quería un sistema que dependiera de tecnología cara o difícil de conseguir. Quería algo reproducible, que respetara la naturaleza de cada planta y que cualquiera pudiera comprender. Por eso el método del sol y el de hervido son, todavía, el corazón de la preparación floral.
P: ¿Cuál es la diferencia entre el método del sol y el de hervido?
R: El del sol usa flores en agua expuestas al sol varias horas; el de hervido cocina ramas con flores en agua durante media hora.
P: ¿Cuándo se usa el método de hervido?
R: Se usa para flores y árboles que florecen temprano en el año o que reciben menos sol, donde la solarización no resulta suficiente.
P: ¿Qué tipo de agua usaba Bach para las esencias?
R: Utilizaba agua de manantial, especialmente en el método del sol, para preparar la base de cada esencia floral.


